¿Cómo podemos solventarlo?
En esta sección, vamos a valorar las posibles soluciones para combatir el acoso escolar. Es un espacio que fomenta tanto la participación, a través de la puesta en común en padlet, como la adquisición de nuevos conocimientos.
A continuación, os adjunto la imagen del código QR para que podáis acceder a padlet y responder con total libertad a la pregunta de cómo frenar el acoso escolar. Me gustaría ver vuestras sugerencias para poder corroborarlas posteriormente en la sesión informativa.
Una vez recopiladas vuestras respuestas, vamos a exponer y analizar una serie de posibles soluciones.


1. Concienciar y dotar de herramientas a la institución escolar y al equipo docente.
Hay muchas veces en las que se ignora un problema de acoso escolar debido al escaso conocimiento que se tiene acerca de ello. Una posible solución sería hacer reuniones formativas para los profesionales del centro, enseñarles a detectar casos e indicios de abuso y la importancia de actuar contra ello y elaborar o seguir protocolos al respecto.
Aunque es un proceso complejo y duradero, sólo si trabajamos unidos podremos frenar el acoso escolar.
2. Involucrar al grupo clase.
Los actos agresivos suelen ocurrir dentro del grupo clase, hay alumnos que actúan de testigos y otros incluso participan en la propia agresión. De hecho, el agresor suele repetir este acoso ya que ello le proporciona aceptación o atención por parte del resto de sus iguales. Por ello, es importante trabajar con el grupo clase, de manera que desarrollen una reacción negativa hacia el acoso rechazando así cualquier forma de violencia.


3. Educación emocional y educación en valores.
Se podrían elaborar planes de acción tutorial en los que trabajar con los alumnos la educación emocional y la educación en valores. Es fundamental trabajar valores como la tolerancia o el respeto, así como enseñar a gestionar y expresar las propias emociones, lo que a su vez facilita la adquisición de la empatía. Un ejemplo de actividad que puede favorecerlo es través de la representación teatral de diferentes situaciones, la visualización de películas que traten el tema o la discusión en torno a momentos o temas importantes a tratar.
4. Realización de actividades cooperativas.
Puede resultar bastante útil llevar a cabo actividades grupales en las que el conjunto de la clase tenga que trabajar colaborativamente de manera que establezcan relaciones entre ellos para lograr un objetivo común. Este tipo de actividades pueden ayudar a la hora de despertar la empatía del grupo y favorecer así que no florezca el acoso. Podemos proponer una infinita variedad de proyectos en los que los estudiantes se tengan que coordinar, fomentando así el sentimiento de unidad de grupo.


5. Trabajar con la parte tanto agredida como agresora.
Por un lado, debemos atender a la víctima de tal manera que no se sienta abandonada sino apoyada y acompañada, haciéndole ver que estamos intentando poner una solución y que puede expresar sus emociones, sentimientos y pensamientos con total libertad, sin miedo a ser juzgada por ello.
Por otro lado, hay que trabajar con el agresor si queremos solucionar el caso de bullying y acabar con las agresiones. Tenemos que hacerle ver las posibles consecuencias de sus actos e intentar despertar en él empatía y compromiso.
6. Comunicación y participación con las familias.
Tiene que existir una comunicación fluida entre la institución escolar y la familia de tal forma que ambas partes estén informadas con respecto a la situación del menor. Para ello, podemos proporcionar a las familias de los alumnos herramientas y pautas educativas que permitan mejorar la situación del menor, ya sea el agredido o el agresor. Se podrían programar reuniones periódicas con los padres a lo largo del curso.


7. Crear métodos de denuncia anónima.
En muchas ocasiones, los menores no se atreven a denunciar casos que han visto o vivido por miedo a las posibles represalias o porque no quieren que se sepa que ha sido ellos quienes han informado. Tenemos que dejar claro a los menores que es necesario que denuncien el acoso escolar y que eso no los hace chivatos sino figuras clave a la hora de detectarlo y por consiguiente, frenarlo. Puede resultar de gran ayuda, crear métodos para que cualquiera pueda informar de un caso sin ser identificado, manteniéndose así en el anonimato. Por ejemplo, se podría crear un buzón virtual de denuncia anónima.
8. Hacer seguimiento.
Aunque parezca que un caso ya ha sido resuelto, es necesario realizar un seguimiento continuado a lo largo del tiempo con el fin de comprobar que el acoso ha cesado por completo y no vuelve a repetirse. Sería de gran importancia establecer reuniones periódicas con el agredido y el agresor, por separado, al menos durante los tres meses posteriores al cese del acoso y seguir manteniendo también la comunicación con las familias.
